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Una vez estuve ciego por Dave Mustaine (Monólogo)

Reflexión profunda de Dave Mustaine sobre su sobriedad, la superación de la adicción (heroína y cocaína) y la necesidad de reemplazar esa 'locura' con actividades como el kickboxing y la caída libre. También aborda su reciente paternidad, su despertar espiritual y su nueva perspectiva sobre el amor y la comunicación.
Portada de la entrevista: Una vez estuve ciego por Dave Mustaine (Monólogo)
Fecha

1 de septiembre de 1992

Medio

RIP Magazine (US)

Entrevistador

RIP Magazine

Entrevistados
Dave Mustaine (Monologist/Vocals/Guitar)

Aparte de mi vida el caballo y el crack, pero todavía hay veces en las que me gustaría ponerme bien. No habría sido un adicto si no me pasase eso. Sería simplemente alguien que podría dejarlo, y por eso no sería, en términos fisiológicos o médicos, un drogadicto. Tengo una conexión física, espiritual, y mental con las drogas porque me ayudan a escapar de la realidad. Creciendo como lo hice, en la situación en la que estuve, yo simplemente la pasé mal descubriendo quién coño era y qué era lo que iba a ser. Me escapé de gran parte de esa realidad poniéndome ciego, hasta que finalmente me di cuenta de que no me había ido tan mal, y que podía ser muchísimo mejor si dejaba las drogas.

Tenía un ego rabioso y nada de amor propio; así que exterioricé mi ego interno, y eso se convirtió en confianza. Ahora estoy seguro de que no necesito ponerme ciego para divertirme. La fiesta no ha terminado, sino que acaba de empezar. Gran parte de todo esto tiene que ver con algunas cosas que hago en mi vida personal. Conozco un tío que es cinturón negro de taekwondo. Él solía trabajar conmigo y dedicarme mucha atención mientras estaba intentando dejar la heroína. Durante una temporada sufrí una especie de alucinación de que yo no podía cuidar de mí mismo y que la gente iba a por mí. Necesitaba que hubiese gente a mi alrededor para asegurar públicamente cada uno de mis movimientos porque estaba cantidad de paranoico con que la gente quería hacerme daño.

Conocí a un tío que me habló de unas clases de kickboxing, y pensé, 'bueno, joder, hice karate shorinryu cuando tenía 12 años, y cuando tuve 18 años hice kung fu san soo. Si este tío es tan bueno, si es una leyenda, quiero comprobarlo por mí mismo.' Empecé a hacer kickboxing, y era bueno. Quiero decir que era realmente bueno. De hecho, el año pasado recibí el galardón de estudiante más aplicado de la academia. En agosto del año pasado decidí que quería probar el programa de artes marciales de ese tío porque parecía muy organizado. Es un cruce entre judo, lucha libre, kickboxing muiy thai, okido, kento, y karate shotokan. Son seis estilos diferentes englobados en uno solo, lo cual me gusta. Llevo casi dos años de entrenamientos y estoy a punto de conseguir el cuarto grado.

Recientemente, en mi vida han pasado un montón de otras cosas que nunca hubiera pensado que haría. Intenté hacer caída libre. Me metí a hacer eso porque tomar heroína y cocaína te da un punto bastante radical, y necesitaba reemplazar esa locura. Pensé, bueno, hago kickboxing; eso es bastante violento. ¿Qué más puedo hacer que sea completamente absurdo? ¡Caída libre! Parece que eso hace desaparecer las ganas de ponerse loco. ¿Hay alguna locura mayor que saltar desde un avión a más de tres kilómetros y medio de altura? La única cosa que se puede comparar a la caída libre es el amor, y el amor supera a todo. Si no hubiese amor no podría sentir pasión por la caída libre.

De todas formas, no creo que haya nada que se pueda comparar exactamente con la que sentí en febrero cuando nació mi hijo. Ahí estaba este desgraciado yanqui totalmente hecho polvo —pensé que mis cojones habían perdido efectividad y que lo que disparaban eran balas de fogueo— y mi mujer, que sufría anorexia... Ahí estábamos los dos, entrando en este viaje del embarazo y la paternidad. Estuve observando toda la operación. ¡Lo grabé en vídeo, corté el cordón umbilical, lo hice todo! Viendo a la gente cómo entraban y ayudaban a mi mujer a través del proceso del parto, dando gracias a la gente; ¡vaya un cambio para Mustaine! Finalmente me di cuenta de que no soy un perdedor; simplemente me comportaba como si lo fuera. Obviamente, no he sido abandonado; solo que había olvidado que Dios está ahí. Dios no me había abandonado; era yo quien me había olvidado de él. Eso, y todos los problemas que tuve, fueron simplemente manifestaciones de mi ego. Si rompes ese ego todo toma una perspectiva diferente.

Vivo en lo que se llama el ahora, porque el pasado y el futuro no son reales; no están aquí. El ahora, el presente, es real. Si solo vivo justo en el momento presente, vivo en la luz. La oscuridad del ayer y la oscuridad del mañana —que desconozco— no interfieren en lo que estoy haciendo ahora mismo. Cuando veo, vivo, y percibo las cosas ahora mismo, como se suponen que tienen que ser, sabiendo que tengo que aceptarlo y que no tengo control sobre lo que pasa en mi vida, entonces empiezo a tomar una diferente comprensión de las cosas.

Si vas a tener un hijo, estate seguro de que quieres a la mujer, porque ella va a apretarte las tuercas. ¡Mi mujer intentó pegarme! Si no hubiera sido por el hecho de que me había estado entrenando con tanta dedicación probablemente me hubiera quedado con una lentilla incrustada para siempre. Llevaba gafas y mi mujer me quiso pegar en la cara, pero conseguí esquivar el golpe. Hubo muchas veces en las que las cosas se pusieron muy calientes. Pero conseguí superarlo rezando mucho. ¡Simplemente sabía que, hey, esa no era la mujer que yo quería, con la que me casé, la que iba a tener mi hijo; era el maldito Anticristo! Mi forma de ver a las mujeres es que ellas son iguales que los hombres, pero el interior de sus cañerías y sus corazones son un poco más grandes. Son el más apasionado de los géneros, y también son un poco más lascivas que nosotros. Cuando se producen los verdaderos actos íntimos, los hombres dan amor por sexo, y las mujeres dan sexo por amor. Es una lata, porque en realidad podemos coexistir y cohabitar en este planeta sin que haga falta jugar a esos juegos.

No te das cuenta de esto hasta que encuentras a alguien que sea —esto es un detestable cliché, pero— 'la perfecta compañera espiritual'; alguien que, si estuvieses hecho polvo en la cama y te cagases encima, vendría y lo limpiaría. Nunca he estado casado anteriormente. Estuve cerca, pero no deseaba comunicarme. En esos momentos, rechazaba muchas cosas debido a mi problema con las drogas. Dado que alguien, mi poder superior, ha colocado este otro individuo en mi vida, ahora me doy cuenta de que, hey, me merezco tener una compañera durante todo el tiempo que tenga que durar nuestra relación. Mientras yo no me interfiera y me meta en la manera en que funcionan las cosas, todo irá bien. El predicador que nos casó en Hawái dijo que la clave es la comunicación; creo que ese es uno de los fundamentos de toda la humanidad más pasados por alto. La gente no tiene los cojones o la mentalidad para comunicarse.

Es como esto: en el mundo solo hay dos emociones: amor y miedo. El miedo lo abarca todo. Todos los demás sentimientos negativos que existen —celos, lujuria, envidia, orgullo, egoísmo, y todo eso— entran en la categoría del miedo. Miedo de que pierdas algo que tienes, o miedo de que no conseguirás algo que quieres. Miedo de lo desconocido, miedo del desafío, miedo de ser descubierto, miedo de no gustar. Inseguridad, inestabilidad emocional, infidelidad, impotencia —todo este tipo de cosas— es el tipo de mierda más rara del mundo. Nada de eso tiene algo que ver con el amor.

La gente dice que me estoy haciendo suave y débil. Bueno, todavía puedo hacer funcionar mi cabeza; todavía salto de los aviones. Realmente, no me preocupo por nadie. Si alguien me quiere desafiar físicamente, intentaré disuadirle. Si alguien me quiere desafiar mentalmente, le sacudiré el polvo. Por lo que se refiere a un desafío espiritual, estoy totalmente dispuesto. Me subyugaré a mí mismo para ser desafiado espiritualmente. Me encantaría aprender más, en términos espirituales, de otra persona. Mucha gente también ha dicho que me estoy haciendo religioso. Bueno, he descubierto que la religión está hecha por el hombre. La espiritualidad la ofrece Dios. La religión es para la gente que tiene miedo de ir al infierno, y la espiritualidad es para gente como yo, que ya hemos estado ahí.

Me voy a asegurar de que mi hijo tenga dos cosas: el conocimiento de que hay un Dios, y un cinturón negro. Porque mientras tenga el poder desde arriba y el poder de esta tierra, nadie podrá tocarle. Es fantástico tener esa paz interior —sabiendo que andas mejor, hablas mejor, y tienes un equilibrio físico dentro de ti— y entonces saber que siempre estás protegido por la sangre de Cristo. Para los que creemos en Cristo es bueno que podamos comprender eso. Dave podrá llevar ahora mismo un camino muy, muy equivocado, pero Dave es ahora definitivamente mucho más feliz que lo que solía serlo antes. Acabo de hacer el mejor disco de mi vida, y, ¿sabes qué? si a la gente no le gusta, no me importa. Ya habrá otra persona que comprará tu copia.

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