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Portada del último álbum de Megadeth

Megadeth - Critica del Álbum Final 2026

Un cierre digno para la banda sonora de mi vida
Álbum
8/10

17 de enero de 2026


Antes de empezar a contarles mi opinión sobre el nuevo disco, quiero ponerlos en contexto. Contarles un poco mi historia, mi relación con la banda. Más que nada para que sepan de quién viene lo que van a leer.

Tengo 48 años, soy de Argentina y empecé a escuchar a Megadeth a los 13 o 14 años, en primer año de la secundaria, más o menos entre 1990 y 1991.

Para que se ubiquen los más jóvenes: esto es pre-internet. En ese momento la música era puro boca a boca. Había que hacer un esfuerzo real para conocer cosas nuevas. Nos enterábamos por revistas, por amigos que te pasaban un cassette, y cuando juntabas algo de plata ibas a una disquería y tenías que decidir muy bien qué comprar (unos 20 dólares por disco, más o menos).

No digo que fuera mejor ni peor. Era así, punto.

El primer disco que me compré de Megadeth fue Rust in Peace. Y siendo honesto, no me mató en ese momento. Lo ponía y escuchaba en bucle "Holy Wars" y "Hangar 18", nada más. Cada tanto lo escuchaba entero, de corrido.

El verdadero amor por Rust in Peace vino un par de años después, cuando agarré una guitarra por primera vez… pero esa es otra historia. Sigamos.

Al año sale Countdown to Extinction. Voy a la Bond Street y me lo compro. Ahí fue amor a primera vista. Ese disco me volvió loco. Lo escuchaba una y otra vez, sin parar.

Recuerdo estar de vacaciones en la costa, en una habitación chiquita con mis hermanos más chicos, poniendo el disco una y otra vez, hasta que terminamos jugando a cantar todos los temas de memoria. En esas vacaciones encontré un lugar donde vendían cassettes grabados. Ahí pude comprarme todos los que me faltaban: Killing Is My Business…, Peace Sells y So Far, So Good… So What!

Los cassettes estaban pésimamente grabados, pero no me importaba nada. Ya estaba adentro. Y fue para siempre.

Ese mismo año se anuncia que Megadeth iba a venir a la Argentina con la gira del Countdown. Saqué mi entrada, feliz, ansioso. La historia es conocida: Dave cae de nuevo, se cancela la gira. Todavía me acuerdo de la tristeza con la que fui a que me devolvieran la entrada.

También me acuerdo de una noche, de madrugada, escuchando la Heavy Rock & Pop, el único programa de metal que había. Era una de las pocas formas de enterarse de algo (recuerden: mi adolescencia fue íntegramente pre-internet).

Ahí anuncian que Dave había salido de rehabilitación y que Megadeth había vuelto a tocar. La verdad… casi lloro de alegría.

Después salió Youthanasia. Megadeth anuncia nueva gira y otra vez se anuncia Latinoamérica, incluida Argentina. Primero una fecha, después dos, después tres… cuatro… cinco.

Ahí descubrí que no éramos tan pocos. Que los que teníamos esa pasión por Megadeth no éramos una minoría. De esos cinco shows fui a cuatro. Solo falté al del 2 de diciembre porque era la entrega de diplomas del secundario. Si no iba, mis viejos me mataban.

¿Por qué toda esta introducción? Para que quede claro que mi opinión es totalmente subjetiva. Megadeth es mi adolescencia. Es algo que me acompañó durante toda mi vida. Algo que prácticamente siempre estuvo ahí. Y ahora estoy escuchando su último disco. Su final.

Vamos al punto.

¿Qué me pareció el disco?

El disco es bueno. Es un cierre digno.

Es un álbum en el que Dave, con las herramientas que tiene hoy —lo que le da la voz y lo que le dan las manos— repasa gran parte de lo que fue la discografía de Megadeth: desde lo más rápido hasta lo más melódico.

Yo pensaba que iba a ser un disco más veloz, más thrash, pero en realidad hay varios temas donde baja un cambio y se apoya más en el groove y el clima.

El Colorado, fiel a su estilo, hizo el disco que se le cantó. Y lo aplaudo. Cuando uno decide irse, también puede elegir los términos en los que se va.

¿Cómo suena el disco?

Como cualquier disco actual, suena bien. Es casi obvio decirlo.

Las guitarras están bien al frente, cargadas de medios, afinadas un tono abajo como en los últimos tiempos.

La batería suena moderna, pero no sobreproducida. Se siente natural, algo que le juega a favor a los temas con una impronta más "retro".

El bajo, a mi gusto, está un poco atrás en la mezcla. Es una lástima, porque James es un músico enorme.

Es un festival de solos bien hechos. De verdad. Teemu ya me venía sorprendiendo en vivo y en el estudio lo confirma: velocidad, técnica y buen gusto. El paquete completo.

Dirk es una máquina. Siempre. Hace todo bien y, además, es un tipazo. Para mí, después de Nick, es el mejor baterista que tuvo Megadeth.

James, en mi opinión, cumple, pero nada más. Creo que perdió espacio en la mezcla y queda más de apoyo, cuando todos sabemos que es un bajista inmenso.

Dave, con la guitarra, como siempre: riffs filosos, pocos solos pero muy bien pensados. Se entiende perfecto con Teemu.

Con la voz… todos sabemos que hace tiempo flaquea, y este disco no es la excepción. En muchos pasajes Dave no canta en el sentido clásico: frasea, recita, se apoya más en la intención que en el registro. Se adaptó a lo que tiene. En algunos temas funciona mejor que en otros, sobre todo en los más lentos que es donde más cae. El único momento donde vuelve a mostrar algo de su tono agudo característico es en el bonus track.

Se nota que no quisieron hacer nada en estudio que después no pudiera reproducirse en vivo. Es lo que hay. Y listo.

Tema por tema

1. Tipping Point (8/10)

Ya lo conocíamos. Velocidad, solos impecables y un final muy ochentoso. Todo lo que está bien en una sola canción.

2. I Don't Care (7/10)

Otro tema conocido. Dave muestra su lado más punky. La estructura es directa, quizás demasiado para lo que uno espera de Megadeth. Pero los solos son demoledores, de los mejores del disco.

3. Hey God (7/10)

Primer tema del grupo de los "Medios Tiempos". Al principio me chocó: venimos de una canción que repite "I don't care" todo el tiempo y pasamos a otro que repite "Hey God" al inicio de cada estrofa.

Honestamente en la primera escucha no me mató, pero en la segunda le encontré el gusto. Buenas melodías de guitarra, arreglos cuidados y riffs sólidos.

4. Let There Be Shred (9/10)

El último adelanto que salió. Rápido, filoso. Me encanta el breakdown del medio. Los solos, increíbles. Me gusta todo de esta canción.

5. Puppet Parade (8/10)

Un tema con un clima más melódico, que por momentos me recordó a "Black Swan". Dave va alternando entre el fraseo, la emoción y el canto. Dentro de sus limitaciones, funciona muy bien. Los fraseos de guitarra son muy pegadizos. Me gustó mucho.

6. Another Bad Day (6/10)

Sigue la línea del tema anterior. Arranque medio ochentero, guitarras que suenan muy bien. La melodía y el estribillo están bien, pero es un tema que empieza y termina igual. No cambia, no sorprende. No me mató.

7. Made to Kill (9/10)

Podría estar tranquilamente en Peace Sells o SFSGSW. Velocidad, cambios constantes, cortes y un Dirk completamente desatado. Gran canción, de lo mejor del disco.

8. Obey the Call (8/10)

Arranca con un tono más oscuro, con un aire a "Go to Hell". El estribillo funciona, los solos van levantando el tema y el final es tremendo: todo se acelera, solos por todos lados. Para que se entienda: termina muy Megadeth.

9. I Am War (7/10)

No sé por qué, pero me enganchó desde la primera escucha. Es un tema simple, quizás demasiado. El estribillo es pegadizo, fácil de recordar. Los solos cumplen, aunque son de los más sencillos del disco.

Tiene una estructura más cercana al hard rock. Probablemente sea uno de esos temas que primero recuerdo y más rápido olvido.

10. The Last Note (8/10)

No se podría haber elegido mejor nombre para el último tema del último disco de la banda. No admito discusiones.

Empieza con Dave recitando sobre un arpegio, luego acelera y se mueve entre el hard rock y el metal. Gran estribillo, un solo hermoso con guitarra acústica y un cierre donde todo se intensifica hasta que Dave, literalmente, se despide hablando sobre una guitarra acústica.

En una palabra: emotivo.

11. Ride the Lightning (9/10)

Digámoslo sin vueltas: el tema morbo del disco. El primero que todos fuimos a escuchar.

El gran mérito de esta versión es que no se siente como un cover. Porque no lo es. Es un tema que en gran parte compuso Dave, pero que Metallica editó y grabó.

¿Es mejor que la original? No.

¿Es peor? Tampoco.

Es la versión de Dave.

Más rápida, solos tremendos, Dirk respetando la estructura pero metiendo fills increíbles. Dave canta bien, le da feeling y recupera algo del tono agudo sin forzar.

La disfruté mucho.

Nota final: 8/10

En una palabra, podemos decir que es un dignísimo final.

Es un disco que muestra claramente y sin maquillaje lo que Megadeth puede ofrecer hoy: buenas canciones, riffs filosos y solos inspirados.

No es el mejor disco de Megadeth, pero tampoco intenta serlo. Es honesto, y eso se agradece.

¿Es un final feliz?

No. No existen los finales felices ni perfectos, existen los finales posibles.

Megadeth se despide con una gran alineación, músicos enormes y una obra póstuma a la altura de su historia. Y eso es muchísimo.

Me es imposible escuchar o hablar de este disco sin una sensación agridulce. Se apaga la banda sonora de mi vida.

Si amás a Megadeth o al metal como yo, cuando escuches cada riff y cada solo de este disco, en tu cabeza va a aparecer una sola frase:

"Cómo te voy a extrañar…"

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